El deber de vencer a este proyecto represivo

Pareciera que el discurso del “hambre 0” era solo para un selecto y concentrado grupo de personas de nuestro país, al resto hay palos y represión como respuesta a sus reclamos por la PROmesas que el Macrismo no ha cumplido.

Si hacemos un recorrido de los tres años de gobierno de la ALIANZA CAMBIEMOS, nos encontramos con caídas en los consumos de casi todos los alimentos que se sirven en la mesa de los argentinos, como la carne vacuna, los lácteos, el vino e incluso la verdura. Como es de esperar junto a esta caída del consumo también se produce un caída de lo que recibe el productor, porque los intermediarios de la cadena han sabido equilibrar la caída de las ventas con aumento de precios, haciendo que la brecha entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor se agrande.

Las y los productores frutihortícola, nucleados en diferentes organizaciones como Unión de Trabajadores de la Tierra, que forman parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el Movimiento de Pequeños Productores (MPP), la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la Federación Nacional Campesina (FNC), el Frente Agrario Evita, Asociación de Medieros y Afines (ASOMA) y el Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina (MNCI-VC), CANPo, Federación Agraria, entre otras, vienen realizando a modo de protesta acciones en las que venden sus productos directamente a los consumidores o incluso en algunas oportunidades los regalan para no tirarlos.

Esto es lo que conocemos desde 2018 como “verdurazo”, realizados en diferentes lugares como frente a la puertas del edificio de la Sociedad Rural, en Palermo, luego de la apertura de la 132° Exposición Rural 2018. Bajo dos carpas, integrantes de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y de otras organizaciones campesinas repartían 5.000 kilos de verdura de hoja a personas que se acercaban a retirar la mercadería. En otras oportunidades se realizaron en plaza de mayo, obelisco y diferentes lugares públicos, no solo de Ciudad Autónoma de Bs As, también en Mendoza y otras provincias.

La realidad que vive el sector con un proyecto en el que “se empobrecen los pueblos del interior y se apagan los territorios rurales; la tierra y la producción se extranjerizan y concentran y los consumidores pagarán alimentos cada vez más caros”, como expresaron de la Unión de Trabajadores de la Tierra y la Federación Agraria.

El ex presidente de la Federación Agraria Omar Príncipe, declaraba con claridad durante una de las movilizaciones: “Si el Estado está ausente los pequeños y medianos productores, campesinos e indígenas, nos vemos perjudicados por la concentración económica y la importación de alimentos que nos saca de la cancha. Hay que promover la exportación, pero también apostar a tener un mercado interno fuerte”.

Un gobierno que no cumple lo que prometió durante la campaña, que ha favorecido a las grandes empresas trasnacionales en perjuicio del Sector Productivo y de los Trabajadores, es un gobierno que está dispuesto a usar la fuerza pública en contra del pueblo organizado y en pie de lucha.

La represión a las y los productores durante el verdurazo del 15 de febrero de 2019, quedará escrita en la memoria como un enfrentamiento más de un pueblo organizado que se niega a entregar la dignidad, que se niega a vivir arrodillado ante los dueños del mundo, que se niega a ser preso de esta forma moderna de esclavitud de las necesidades que el mismo sistema les genera. Un pueblo que se anima a vencer porque retoma el legado de Juan Perón y se hace cargo del Deber de Vencer.

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